El beso
Por Guillermo Moreno Santiago
Tuve que, aunque fue difícil, aceptar que estaría solo.
Ninguna mirada bastaba, ninguna palabra
fue suficiente para saciar mis deseos.
Sabía que mis exigencias eran tantas,
a tal punto de creer que todo estaba a mi favor.
Pero estaba muy errado,
la realidad es más grande que mis pensamientos.
La persona indicada nunca llegó,
no por ellas, porque siempre dieron lo mejor de sí,
solamente, estaba muy concentrado en lo que no quería,
y lo que quería, lo aparté sin saber cómo lo hice.
Al final, sólo el beso de mi soledad,
será la llave para soltar lo que pienso,
y dejar que la bruma desaparezca,
que el amor propio, sea la clave para mi libertad.
El beso. Joel-Peter Wilkin (1982)
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